De repente el encuentro se transformó en una babel jamás vista en Maracanazinho. Desconocidos vestidos con conjuntos y gorritas Mike y Adilas ingresaban a la cancha para defender los colores verdes. Junto a Yaki, Gustavo y Rober , se agregaron extraños debutantes que generaban una atmósfera de campeonato barrial. Atónitos, los verdaderos purres observaban como corrían sus nuevos compañeros respondiendo al aliento de quienes eran sus amigos.
Como en los partidos sin público, comenzó a escucharse cada palabra dicha desde afuera. Así surgieron téminos como “guachín”, “guacho”, “gil”, “guly”, etc. La bullanguera gavilla no pasaba desapercibida y exasperaba a los reales Purres. A tal punto que Mariano los mandó callar durante pleno encuentro.
En ese instante todo se había distorsionado para los verdes. Mientras sus socios externos mandaban comprar una cerveza “porque sino no puedo atajar”, los cuatro sobrevivientes debían atender varios frentes como: concentrarse en el partido, evitar que ingresen más “guachines”, sostener la ventaja y silenciar a los muchachos del gremio de la UOCRA. Pero no lo lograron; integrantes de la bandita prosiguieron metiéndose a jugar desconociendo la negativa estadística.. Vetes vs Purres... diez fechas sin triunfos, etc, etc, etc. Entonces cambio a cambio fue degenerándose el juego verde, hecho bien aprovechado por los naranjas que siguieron serenos, abstrayéndose de lo que ocurría afuera, descontaron de a poco hasta arribar al 4 a 4 sobre los minutos finales.
Jugándose el descuento los auténticos purres siguieron buscando, fue momento donde Ale entró en acción para mantener la igualdad. Pero ese deseo de triunfo de Mariano, Diego, Damián y Lucho contrastaba con la pasividad de sus camaradas, quienes a esa altura estaban pensando más en la madrugada sabatina que en el resultado del partido.