sábado, 12 de junio de 2010
SUDAFRICA 1 - MEXICO 1 (GRUPO A)
GOLES: ST 9 TSHABALALA Y 34 MARQUEZ
FIGURA: TSHABALALA, dentro de un rendimiento parejo de varios jugadores ninguno se destacó.
ARBITRO: RAVSHAN IRMATOV (UZBEKISTAN) Anuló correctamente un gol de México en el Pt
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domingo, 9 de mayo de 2010
Goleadores argentinos
Gabriel Batistuta es el máximo goleador argentino en la historia de los mundiales. Convirtió diez en los tres mundiales que participó. Su debut mundialista fue en la copa del mundo de 1994, en Estados Unidos, allí convirtió cuatro goles. Luego en Francia 98, marcó cinco y finalmente en Japón-Corea 2002, uno. Un hecho para destacar es que simpre convirtió el primer gol de argentina en cada partido inicial de la selección albiceleste.
Dos jugadores son los segundos goleadores de argentina en los mundiales: por un lado Guillermo Stábile, que convirtió ocho goles en el mundial de Uruguay 1930, sobre cuatro partidos disputados. Y por otro Diego Maradona quien convirtió la misma cantidad sobre 21 partidos disputados en cuatro mundiales.
Y el tercero es Mario Kempes, quien convirtió seis goles, todos en el mundial de Argentina '78, aunque también disputó los de Alemania'74 y España '82. Los seis goles a Kempes le permitieron ser el goleador del mundial disputado en Argentina, único jugador argentino con ese lauro.
jueves, 6 de mayo de 2010
¿Qué hacías? ¿Dónde estabas? ¿Cómo reaccionaste? cuando Diego le hizo el gol a Inglaterra
Recuerdo que era una tarde de domingo,habìa mucha expectativa en la sociedad porque se tomaba un poco como la revancha por el tema Malvinas (está claro que un partido no se puede equiparar con la tragedia de la guerra).
Durante el mundial no tenía un lugar fijo donde había visto los anteriores partidos. Ese día estaba junto a mi viejo en el comedor de mi casa. Él sentado a mi izquierda, ubicado de frente al televisor del lado hacia donde se dirigía Maradona desparramando ingleses con camisetas blancas.
Cuando el gran Diego empezó a gambetear, mi padre como un desaforado (no lo era) empezó a gritar..."¡Mirá! ¡Miráá! ¡Mirááá!", a medida que el genio dribleaba inglés a inglés con unos sencillos movimientos de cintura, tobillo izquierdo y dando saltos hacia la inmortalidad.
El "Mirá" de mi viejo se incrementaba y aumentaba de tono hasta que la pelota ingresó en el arco. Tras el gol, con la respiración agitada, dijo: "¡No lo puedo creer!", repitiéndolo una y otra vez, absorto y maravillado por lo que había creado nuestro Dios futbolero
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